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Resumen:
En lo que fue la despedida del equipo, un Tigre vapuleó a un River limitado y desconcertado en tan solo 45 minutos, propinándole una goleada histórica con cinco goles que pudieron ser tres más.
El ataque constante y las variantes ofensivas, a partir del equilibrio de la dupla Castaño-Pasini para manejar los hilos en el medio, construyeron un partido ideal.
No se llegó al objetivo y queda la sensación que con actuaciones similares, otra hubiera sido la historia. Ojalá dure el efecto tras el Mundial.
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