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  |   15/03/2010
Noche llena de Luna

Con un Chino Luna contundente (tres goles) y un juego de equipo funcionando a la perfección, Tigre vapuleó a Boca 3 a 0 en Victoria para confirmar la levantada futbolística y para volver a creer que la mística no se ha perdido.

Y un gigante yace rendido a sus pies. Porque el equipo dirigido por Ricardo Caruso Lombardi supo maniatar los recursos de éste Boca y alzarse con una victoria que resultó ser contundente y prometedora, teniendo en cuenta el futuro del Matador en el campeonato. El equipo llegó al domingo con bajas significantes como fueron las de Ruben Botta y Maxi Oliva, ambos lesionados y de gran actuación ante Huracán, e ingresaron por ellos Martín Morel y Ramiro Leone. Sin embargo el once en su totalidad logró mostrar sus virtudes de equipo mas allá de los nombres y ante un visitante siempre de cuidado se llevó un triunfo soñado.

Diez minutos pasaron del inicio del partido y Tigre gritó el primero, tras una veloz pared construida entre Morel y Luna para dejar desairados a los zagueros Xeneizes y para que el mismo Chino Luna definiera el 1 a 0 con un zurdazo cruzado.

Sin acodarse en defensa, el Matador continuó atacando a pesar de la mala puntería y aciertos de la defensa visitante. Leone, Castaño y Blanco cortaron todo tipo de atisbo ofensivo de Boca y hasta se animaron a participar en jugadas que hacían preveer el segundo gol. Así fue como un genial quite de Jonathan Blanco inició un nuevo ataque por derecha, el oriundo de José C. Paz envió un centro preciso para que el protagonista principal, Luna, (por lo menos en el marcador) conectase de cabeza y convirtiese el 2 a 0 merecido, para desatar la locura en el José Dellagiovanna.

Durante gran parte del segundo tiempo Tigre veía como su rival se enmarañaba con la pelota y sólo lograba levantar rumores en sus hinchas. Como anillo al dedo le vino este andar errático de la visita porque aprovechó cada pelota a su favor para lastimar aún más al equipo de La Ribera. En ese interín ingresaron Mariano Pasini por Martín Morel y el uruguayo Braian Rodríguez por un extenuado Leandro Lázzaro.

A los 32 del período final, una nueva escalada de Blanco terminó en un gran centro para que el uruguayo Rodírguez devíe con toda la intención de buscar la soledad del Chino Luna. El cordobés de Piquillín la calzó de sobrepique y la clavó entre la estirada del arquero García y el travesaño para estirar el resultado en 3 a 0. Fue la noche que soñó Tigre desde hace tiempo, fue esa noche la que quizás necesite para poder ver el futuro con mejores ojos y volver a sentirse protagonista.

Fernando Viale

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